(I)
Aquí se inicia un gran relato…
“¡Señoras y señores, niños y niñas! Ahora voy a presentarles el número estelar de esta noche… ¡Den un fuerte aplauso, por favor, al hombre…!”
Qué tiempos aquéllos… Y luego salía yo, ante una multitud enloquecida, ataviado con un traje más bien ridículo –aunque, sin lugar a dudas, cómodo-, saludando risueñamente al mismo tiempo en todas direcciones. Era siempre igual: las fans más dispuestas me tiraban tangas de todos los colores (sin lavar, por supuesto); los niñ@s, al verme, se quedaban patidifusos, y sus padres, no sabían si reír o negociar quién de los dos se quedaba con su hij@ mientras el otro se encargaba de llamar la atención al chico de las palomitas.
Fueron momentos gloriosos. Mi época dorada. Recuerdo que ya fuera del circo, incluso, las fans se peleaban entre ellas por conseguir un autógrafo mío… Bueno, no exactamente. En realidad, sé muy bien que yo no era el auténtico centro de atención. Era Pita, mi legaña.
Verán. Un día, el despertador, con su desgarrada música, volvió a despertarme en lunes. Me daba la sensación que su atroz gruñido era fruto de mis no muy buenas proyecciones hacia él, sobre todo cuando, cada domingo por la noche, volvía a activarlo, en contra de mi voluntad. Aquel lunes, además, no sólo repiqueteó con todas sus fuerzas, sino que lo hizo dos horas más temprano de lo habitual.
Sin darme cuenta de la situación, apenas me levanté de la cama cuando sentí un peso enorme en mi cuerpo para que volviera a ella. Aunque era profundamente tentador, me calcé y, dando tumbos, me dirigí hacia el cuarto de baño, sin poder ver ni sentir a nadie con sus buenos días mientras tropezaba con todo. Y no sin dolor, llegué al fin… ¡Demasiada luz, caray!
Cuál fue mi sorpresa que, frente al espejo, entre destellos y una fuerza extraña que me frenaba al intentar levantar los párpados, que vi lo que vi: una inmensa legaña de un metro de ancho colgando de mi ojo izquierdo y que enlazaba con el derecho. ¡Vaya! Ahí entendí que mi novia, en lugar de desearme buenos días, tratara de exclamar “¡Ay, Dios de mi vida!” Lo espectacular era que, por mucho que me lavara la cara, no conseguía quitármela de encima. Así que, con filosofía, ya que no me molestaba en exceso, decidí adoptarla. Sí, como leen. La bauticé, en el lavabo, como se merece, con todos los honores, cual la legaña Pita.
Los golpes que recibía la puerta para que abriera cesaron cuando decidí presentar a mi nueva amiga. Con mucho cuidado, la abrí, y en ese momento, pude ver una sombra que caía precipitadamente hacia el suelo, e instantes después, escuché un golpe. Fue Andrea, mi chica, que cayó desplomada.
Con rapidez, cogí las llaves del coche y, agarrándola en brazos, la introduje dentro del vehículo para llevarla al hospital. Menos mal que me serví, antes de partir, de una buena dosis de cloridio para llegar sanos y salvos. Mis ojos iban borrachos, pero dio resultado. Una vez allí, al vernos entrar, a ella la dejaron sentada en la sala de espera y a mí me tumbaron en una camilla camino del quirófano, no sé si debido a una falta de información o a un mero y feliz desconcierto. El caso es que no me dieron la posibilidad de hablar, y antes de que quisiera darme cuenta, ya habían puesto una máscara encima de Pita, volviéndonos a dormir in situ. No me opuse, la verdad es que me había levantado dos horas antes y tenía tiempo de sobra para llegar a mi trabajo. Además, seguía teniendo tanto sueño…

9 jul 2008 | 08:26 PM
Jajajajaja, sigue sigue, ha sido un ratito de lo más agradable... Y voto por la mascarilla a domicilio (para los infantes después de cenar)... Besosss
10 jul 2008 | 08:57 PM
Jajaja, pero que imaginación, aunque de imaginarme al tio con la legaña pegá, me ha dado una pseudonáusea, pero en relato mola, sigue sigue.
11 jul 2008 | 12:01 AM
jejeje. Seguiré leyendo sobre Pita (Joder, si la he cogido cariño y tó).
Espero tener noticias en breve sobre qué pasó con la joven legañilla.
Me he tomado la libertad de agregarte como amigo (a Pita no la he agregao porque no tengo la dirección de su blog)
Salu2
11 jul 2008 | 12:02 AM
Jajajajajajaj, sigue sigue, ya quiero saber que le pasó a la pobre Pita!!!. Saludos.
11 jul 2008 | 12:48 AM
hola beeril .... prometo leerlo mas tarde, con calma, estoy de salida, mas bien aprovbecho para invitarte a pasar por mi house, hay algo para ti....un beso corazón!
11 jul 2008 | 01:43 AM
Bueno ..bueno ..esto pinta bien con don Pita..esperemos con ansiedad..dará esas 2 horitas para llegar al curro?..Esperemos que si....
Abrazo amigo
11 jul 2008 | 01:48 AM
POR FAVOR DECINOS QUE PASO CON PITAAAAA!!!!!
UN BESO;)
11 jul 2008 | 07:17 AM
¿Y que pasó,?, ¿que pasó?.
Rayos!!!, veo que el también viejo truco del post por capítulos tampoco falla.
11 jul 2008 | 01:17 PM
Jaja, vaya imaginación que tienes! Que le pasará a la legaña Pita?...
Estaré atenta a la continuación.
Buen viernes
11 jul 2008 | 01:42 PM
La verdad es que promete... a ver como acaba esto. Voy a darme una vuelta por tu blog.
11 jul 2008 | 01:47 PM
Je suis tres impaciente, ¿que pasa, que pasa?.
11 jul 2008 | 04:59 PM
Ahora si......me he reido con esta historia o cuento???.... estas legañitas odiosas no me las imagino como protagonistas de algo, de niña me salian bastate.....ahora nada jajajjaja.... pero me deja intrigada el desenlace, prontito escribe la segunda para seguir a Pita......un besote!
11 jul 2008 | 06:40 PM
Jajaja, muy bueno pero aquí todo el mundo preguntando por Pita, pero espero que Andrea esté bien. De todas formas por su tamaño espero que Pita no este embarazada porque vas a tener que comprar colirio a granel. Volveré para el siguiente capitulo.
11 jul 2008 | 08:08 PM
Muy bueno el relato. Ja,ja, ja vaya Pita. Esperare a ver que pasa cuando despierte.
Un cariñoso saludo
11 jul 2008 | 08:11 PM
Beeril,
Gracias por pasarte por mi blog. Cierto que la historia promete, espero leer el próximo capítulo.
Un saludo.
13 jul 2008 | 02:05 AM
Bueno lo conseguiste, pase leí y me atrapó la historia, ahora espero el final.
Pero, espero una respuesta pendiente de tu parte, en mi blog.
Besitos mil
13 jul 2008 | 04:51 PM
pero que buen relato, estoy impaciente por saber el final, la verdad tenias razon he pasado un rato agradable, jajaja
sigue sigue y pronto !!!!! plis
13 jul 2008 | 04:57 PM
¡¡¡Vamos joeeer!!!, jajajajajajajaja, que hay unanimidad popular, no nos dejes ahora colgados.
Jejejeje, que joio, jajajajajajajajaja.
Beautiful sunday.
14 jul 2008 | 12:01 AM
Menudas dimensiones. ¿No será un meteorito? jajaja. Un saludo.
14 jul 2008 | 11:29 AM
Con ese colosal tamaño lo que me tiene sobre ascuas es saber si el ojo a ella adosado es de cristal o natural como la vida misma. Y, en este caso, conocer qué tipo de "abdominales oculares" realizas con esos párpados para aguantar semejante peso, jajajajajajaja.
Con todos mis respetos, ¡¡¡qué asco de legaña, leñe!!! Jajajajajaja.
21 jul 2008 | 02:25 PM
Es chulíiiiiiiiiiiiiisimo...muy divertido, me gusta es algo hipérbole...a quien no le ha pasado eso alguna vez, la fábrica de legañas es para los madrugadores, yo creo que se forman en el núcleo del despertador...creo que el despertador emite unos rayos legañales que van directamente a los ojos de los desgraciados que tenemos que madrugar mucho mucho...directamente proyectado a nuestro lagrimal...¿ Podría hacerse una peli no? Las Legañas asesinas..¿ Tendrán las mismas legañas aquellos que no madrugan? ¿ Tendrá la Preysler legañas? ¿ Qué fue primero la legaña o el ojo? Donde pongo el ojo pongo la legaña...
¿Qué pensarán las legañas de nosotros?, ¿ Nos dará tiempo a crear legañas si trabajamos 65 horas a la semana? ¿ Habrá una crisis de legañas, se movilizarán? Creo que ahora falta la Crínica de una legaña...ánimo escríbela...un abrazo