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La Coctelera

Categoría: humor

20 Enero 2009

Un tiempo para todo

Hay un tiempo para todo. O sea, hay varios tiempos, como en un partido de fútbol, y uno va detrás del otro, incluidas las prórrogas, si fueran necesarias. Por ejemplo, nuestro calendario se organiza de multitud de ellos, y se les llama fiestas; o en el peor de los casos, se les llamaría “puentes que otro año no cogeré”. Pensándolo bien, llegado el momento, nos quedaríamos sin esas prórrogas, y eso se nota, porque cuando tienes que ir a trabajar parece que el resto del mundo haya desaparecido sin previo aviso de él, y entonces ¡zas!... Se desvanecen aparatosamente las posibilidades de comprar una bolsa de croissants calentitos en una panadería, o desayunar tranquilamente en el bar de la esquina antes de hacer el sacrificio sobre humano de querer aparentar, en esos momentos, algo que no eres, y es que creo que dejamos de ser personas cuando esto sucede. Dicho de otra manera: en todo el tiempo hay un tiempo para todo, pero no todos empleamos nuestro tiempo en todo; la gran mayoría prefiere creer que dispone de todo el tiempo del mundo para emplearlo en otras cosas que carecen de importancia.

Siempre solemos hacer las cosas a última hora… como si hubiera alguna, y un segundo después el mundo cayera estrepitosamente por un precipicio, pero lo cierto es que no mirar el reloj de vez en cuando nos acarrea, en ocasiones, más de un problema. O sino que se lo digan a aquellas personas que, por dejar pasar tan descuidadamente los días, no se percatan aún que ha llegado el momento de quitar los ridículos muñecos de Papá Noeles de los balcones. Vamos, que me causa un trauma que, ya casi a finales de enero, el pobrecillo esté aún intentando colarse por alguna despistada ventana… Esto me recuerda a aquella película de la que más que reírme, me provocaba estrés: Solo en Casa. Unos ladrones intentaban por todos los medios entrar desesperadamente al interior de una vivienda para robar, aunque no contaban –digámoslo así- con la diabólica presencia de un niño que se le ocurrían una ideas un tanto extrañas con el fin de evitarlo. Yo creo que estamos en lo mismo: es sospechoso que Rudolf y el séquito de renos no haya venido ya a llevarse a su dueño. O quizás los inquilinos de la casa le han puesto Loctite en las manos y no pueda ahora desengancharse de la mini escalera que a su vez está fijada al ribete de la ventana del salón.

Malgastar tiempo así hace que luego se acumulen circunstancias que no deseamos, como desincrustarlo de golpe y porrazo con un martillo percutor, que le caiga un rayo encima o simplemente se vuelva loco defecando, al igual que lo hacen las palomas, encima de los transeúntes que pasen por debajo suyo. Desagradable, ¿verdad? Así que, desde aquí hago un enorme llamamiento a la comunidad internacional para que, por favor, la gente comience ya a retirar los últimos vestigios de la Navidad, que en El Corte Inglés pronto será ya primavera y eso de llegar a tiempo antes de que el tiempo llegue siempre se pone de moda.

13 Enero 2009

En martes y 13/2

Luego nos quejamos que tenemos mala suerte. Y es que nos empeñamos en seguir recalcando nuestra agenda de cosas pendientes, y claro, como no hay mejores días dónde elegir, va y escogemos al tuntún, sin criterio alguno. Haber…: la comida con la suegra, el domingo; devolverle las pantuflas a la vecina… uhm, creo que no habrá día para ello; mi boda, pues no sé… haber, haber… ¡¡¡Sí, ya está: en martes y trece!!! La cagaste, Burt Lancaster.

¿No sería mejor organizarse? Es decir, ¿no sería mejor pasar desapercibido? Que finjas que el estofado de tu suegra, en domingo, te resulte apetitoso, incluso en verano, vale; pero ¿qué es eso de casarse en martes y trece? ¿En qué estabas pensando?

Solamente, y para rematar la faena, ¿por qué no en lugar de pasar por el pórtico de la iglesia, pasas por debajo de una escalera, te cruzas con un gato negro y en lugar de arroz te tiran cáscaras de pipas de calabaza? Si es que siempre hay un por qué a todo, hombre… No seas tonto y escucha: haz lo mismo que los demás y no seas excéntrico.

¿Por qué crees que las aerolíneas se saltan en los aviones comerciales el asiento trece, los hoteles ignoran igualmente ese número y pasan al siguiente? ¿Acaso el catorce no sigue siendo el trece? ¿O es que llamar catorce a lo que sería un trece lo hace socialmente con más feeling para el público?

Y es que causa respeto colocar el número que le toca. La religión es un buen ejemplo de ello. El capítulo 13 de la Apocalipsis predice la venida del anticristo. Caray. ¿Anticristo es una manera de llamarse ateo? Y esto, ¿cómo se anunciará esta vez, en el metro?

Aunque la ciencia tampoco se libra de la superstición. El Apollo 13 fue el único de los satélites artificiales de la serie Apollos que no consiguió alunizar (desde el primero que lo consiguió), por una explosión en un tanque de oxígeno. Vamos, lo mismito que cuando vas a casa de la suegra y te insta a comerte a toda leche ese guiso porque luego te deparará un postre suculento. Te falta el aire. Y es entonces cuando piensas: ¿No será ella el anticristo y cuando explotó el Apollo fue porque llevaban un taper con su estofado?

Da que pensar, ¿verdad? Por eso, antes de apuntar nada en tu agenda, planifícate, deja los días grandes para los días que crees que lo son e intenta dejar la mitad de tu suerte en manos de alguien que verdaderamente confíes, por si las moscas un día se te olvida, y sin querer, todo va de mal a peor en un martes y trece…

9 Enero 2009

Ya no es necesario buscar a Dios en los templos, ni siquiera cuando algo sale mal y requiramos a grito pelado su etérea presencia.

Ahora puedes buscar a Dios en transporte metropolitano, y el viaje puede ser de ida... y también de vuelta. Así que amar a Dios es más ecológico ahora que hace unos años. Y no sólo eso, sino que he encontrado la razón del abusivo aumento de tarifas de este estrenado año. He visto la luz: se debe a que como Dios es omnipresente, los usuarios cargamos con las facturas que Él deja por hacer tantos viajes al día. Vamos, como pagar al Rey todo el año para que no logre entendérsele por Nochebuena. Eso sí es abusivo...y poco católico.

La paradoja está entre las ciudades de Barcelona y Madrid. En la primera, los carteles que anunciarán a Dios en los buses, será para, precisamente, olvidarse de Él. Es perfecto por si algún día pierdes el bus y, a lo
lejos, aún divisas el lema enganchado en la parte trasera del vehículo:

"Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida”

¿Puede que no exista? ¡Seguro que no! ¡Por eso volverás a llegar tarde al trabajo!
En Madrid, por el contrario, se ha optado por anunciar a Dios a lo grande, con el eslogan:

“Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo”

Es mejor incluso que cuando le dio por hacer un diluvio universal sobre la faz de la tierra para que Noé hiciera animaladas en un barco parecido al de Chanquete. Sólo que, para que fuera perfecto, el conductor del bus debería llamarse Noé, y entre los viajeros, encontrar al típico cerdo que huele a rayos y mantener en vilo al resto de la manada. Claro, e incorporando nuevos servicios para los viajeros: hilo musical con cantos gregrorianos, suprimir el bono de viajes y dar ostias a todo aquel que suba... a los asientos. Qué violencia, de buena mañana. Y todo, en hora punta. ¡Por el amor de Cristo, eso sí es disfrutar la vida y lo demás son tonterías!

Así que, sin Dios o con Él, lo que está claro es que cada uno es libre de utilizar o no el transporte público, porque el "mensaje", debe llegar a todos los públicos...

Amén.

6 Enero 2009


En Irak, no se lo pensaron dos veces. Sabían que Bush era más de Santa Claus (fonéticamente pronunciado como Santa Clos), aunque aprovechando una vieja tradición de varios lugares europeos, fabricaron este enorme regalito para que él lo recibiera justo hoy, Día de Reyes.

¡No me digais que no es el regalo perfecto!

5 Enero 2009

Melchor, Gaspar y Baltasar se adaptan a las nuevas tecnologías. Desde Infinito+1, en primicia, han publicado esta foto para todos aquellos que esta noche esperan sus regalos...

Pero para eso, recordad: poned galletitas y líquido en la mesa antes de acostaros, que tienen mucho trabajo y queremos que vuelvan el año que viene, ¿verdad?

Antes de montar en las carrozas, afirmaron:

"Que haya ilusión, y todo lo necesario para que la gente no olvide en ningún momento que son lo suficientemente adultos como para vivir esta noche soñando mientras se está soñando en la magia"

31 Diciembre 2008

Antes de que Ramón García se ponga su legendaria capota, antes de quitar los huesecitos de las uvas (hay algunos que prefieren alfajores) y antes incluso de ponernos guapos y perfumados para dar la bienvenida al nuevo año, casi todo el mundo aprovecha para felicitar a su familia y amigos por sms. Imaginaos el caos, no sólo telefónico sino también saludable, que se generaría. Las uvas, todas ellas apelotonadas, aún no pasan de la garganta, y ya se está pensando en escribir o hablar por teléfono con otra persona que en ese momento tiene el mismo instinto de supervivencia que tú. Es decir, ¿está demostrado científicamente que somos la especie más inteligente del planeta? Yo creo que eso de dar besos con todas las babas en la cara no es muy inteligente… Quizás todo sea por no tragarnos (lo que son las cosas), los programas musicales que vienen después de las campanadas. Y si no, ¿por qué creéis que dichos espacios no son en directo? Pues porque no hay Dios que se los trague, ni siquiera el presentador que dice que viene corriendo desde la Puerta del Sol… ¡Ja! ¡Estabas en tu camerino, guapo! Y hoy, claro, estará comiendo las uvas, como casi todo el mundo. Menos Ramón García, claro, que desde hace más de una década no le dejan comerlas al pobre. De hecho, tiene que ser tremendamente difícil comer y hablar al mismo tiempo. Las caras de las espectaculares chicas que siempre le acompañan en días como hoy, estarían llenas de perdigones si a Ramón le diera por cumplir la tradición. Por eso, los del equipo del programa se las esconden, aunque él, con su cara de bonachón, está más por los melones de su compañera que de las uvas.

Pero a todo esto, es cierto que el año acaba, y muy pronto será que el año acaba de empezar. Por ello, y siguiendo una tradición personal desde hace ya una década, no os voy a pedir que empecéis el año con falta de oxígeno y una tos escandalosa, sino quiero ir hasta el infinito y más allá, y darte mi felicitación de la única manera que me es posible hacerlo, posteándola.

Se trata de una costumbre, como digo, habitual en años anteriores y que comparto vía móvil con mis amig@s, poniéndome como único requisito su originalidad y fuera de tópicos. Espero que la de este año, siga en esta línea y de veras os agrade.

Hasta el día que consiga que hagan una figurita de mi persona y la incluyan en el Belén junto a personajes célebres como el pastor de ovejas, el buey, el “caganer” o la mula, seguiré mandando esos mensajes cortos de texto a mis seres queridos. Y desde hoy, también en Irlhadia.

Hoy es 31 de diciembre del 2008, y te quiero decir que:

Para el 2009, sé solvente,
no hipoteques tu alegría bajo ningún concepto.

Mantén el interés alto en tus acciones,
amortiza tus errores, y descuenta las cosas
que han podido hacerte daño.

Invierte en ti, y verás que tu vida
se revalorizará a corto plazo.

¡Te deseo un rentable y feliz 2009!

27 Diciembre 2008

En Navidad pasa lo que pasa siempre. Comemos en exceso, y claro... Pasa lo que pasa...

24 Diciembre 2008

No sé qué es más divertido, si la Navidad, con todos los adornos urbanos vaticinándola un año más; o preguntarme por todo aquello que fue necesario para conseguirla...

Y es que dudo mucho que, al margen de cuestiones religiosas, Papá Noel tuviera que hacer oposiciones para tener un trabajo fijo de por vida, y sólo trabajando un día al año ¿No es raro?... Aquí hay tongo. Lo mismo que su residencia esté fijada en el Polo Norte, ¿por qué? Muy sencillo. Evasión de impuestos, claramente. O si no, ¿quién en su sano juicio iba a mantener la seguridad social de tantos elfos trabajando sólo un día?

Pero eso no es todo... ¿Y los juguetes, de dónde vienen? La creencia popular es que son los elfos quien los construye, pero aunque esto era cierto, a partir de la década de los 80, la Unión Europea le exigía un certificado de calidad en sus juguetes que, obviamente, no tenía. Así que, intentando poner un remedio eficaz y barato, negoció con las jugueterías chinas, las cuales no le exigían nada. De hecho, Papá Noel despidió a todos sus elfos y contrató a estos chinos, puesto que hacían más horas y su sueldo, era bajo. Total, como no se distinguían mucho de los primeros, por tener los ojos rasgados, pues nadie iba a notar la diferencia.

Lo de Rudolf es más complicado. Que un reno hable, vuele, y soporte tres toneladas de peso mientras lo hace durante unas doce horas, es anti natural. Es que me lo imagino tomando el té con Los 3 Fantásticos, mientras levita. Y claro, es amigo del Stallone, de Schwarzenegger ese (que conste que lo he tenido que buscar en internet) y de algunos cuantos más musculitos, por eso siempre tienen los mejores regalos. Que el Arnold le dice "Oye, yo quiero ser gobernador de California", pues nada, ¡concedido! Que el Stallone le dice "Oye, quiero hacerme otra operación estética en la cara y que me quede como el culo", pues nada, ¡concedido! Ay, este Rudolf... Seguro habrá algunos que querrán diseccionarlo. Y claro, ya que estamos en Navidad, papeárselo en la cena.

No obstante, yo siempre he sido más de Reyes. Los camellos no hablan ni vuelan. Aunque eso de ponerles un vasito de leche y unas galletitas para que beban y coman lo pasaremos por alto esta vez... Está bien. Estamos en horario infantil. Seamos como ellos y sonriamos, que siempre viene bien.

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